Lo poco que sé de la vida.

“Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca, tus yo qué va.

Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos. Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes de desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes”.

 

Risto Mejide.

ristomejide.com

Lo poco que sé de la vida está en los libros que nunca leo. Lo poco que sé de la vida está en las líneas que no escribí. Lo poco que sé de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos.

Que nadie se me emocione ni albergue falsas esperanzas, porque con lo poco que sé de la vida, a duras penas se llena un corazón, por pequeño que sea. 

Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo. Para evitarlo, te regalo un método infalible. Mientras tú vayas decidiendo, todo está bien. El día que dejes de decidir, ese día, cuidado, porque la habrás palmado…

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Pensemos en horizontal.

José Chino — cantante de Supersubmarina— en el Festival Lagarto 2013.

Retales de una permutabilidad

He vivido muchas cosas que merecen ser recordadas. Mucha gente que debería amontonarse en mis memorias: en las sonrisas irradiadas una noche de verano, en las preocupaciones que llegaron con la caída de las burbujas llenas de sueños. En una lágrima recorriendo mejillas desgastadas por el miedo.

Experimenté casi todo lo que la vida puede ofrecer. Tal vez algún día, al creer que la justicia es tan mortal como una rosa arrancada de su rosal, sienta lo que es quitarle la vida a otra persona. Puede que incluso cambie mis tendencias sexuales. El camino que recorrí hasta ahora, sin embargo, merece cuanto menos un aprobado al disfrute social, un positivo a las obligaciones superadas.

Recibir una llamada una de esas noches, tal vez las doce y media. Salir de la cama para un mero trueque de atuendos. Abrir una puerta cerrada con llave desde hace unos minutos. Y bajar escaleras con la ilusión de un niño cuando corre a buscar a sus amigos para jugar a las canicas (o a esas consolas interactivas tan modernas). Solo para sentarte en el asiento del copiloto y sentir el corazón en la laringe, porque un día decidiste que ese desconocido tenía que ser para ti.

No poseo gustos exquisitos ni deseos inalcanzables. Tampoco el don extremo de la belleza o la conversación más culta concebible. Pero supongo que el ciclo de acontecimientos te enseña a robar sentimientos de otros, a crear necesidades, a vivir en la fe de que si no has podido conseguirlo hoy no hay de qué preocuparse. En unas horas vuelve a salir en sol. En unas horas existe otra oportunidad.

 

(Publicado en tumblr el 13 de noviembre de 2012)

Emmys 2013: Los triunfadores de la 65th Edition

“Ya era hora”, pensarían Vince Gilligan y su acertado, eficiente y orgulloso séquito de guionistas, de actores, de figurantes, de técnicos… A una semana de la coronación de una de las series que ha marcado un antes y un después en el arte de hacer televisión, Breaking Bad al fin es reconocida por la industria televisiva estadounidense y culmina su andadura en AMC levantando su primera estatuilla como mejor serie de drama, que arrebató a otras superproducciones como Mad Men o Game of Thrones, grandes perdedoras de la noche.

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Soprendente resultó que Bryan Cranston —o la futura leyenda ficticia: Walter White— no se hiciera también con el premio al mejor actor principal en drama, que en este caso fue a parar a manos de Jeff Daniels, el intérprete del más ávido y escrupuloso presentador de los Estados Unidos de América, Will McAvoy, en The Newsroom. Siguiendo con el drama, Claire Danes —en el papel de la agente de la ACI, Carrie Mathison— dio a Homeland la preciada estatuilla de “Mejor actriz trágica”, a la que se unió el Emmy al mejor guión por su capítulo “Q&A”. El episodio piloto de House of Cards, a cuenta de David Fincher tras la claqueta y con Kevin Spacey en el papel principal, se llevó la palma en la sección de “Mejor dirección de drama”. Vencieron, en las candidaturas a “Mejor actor/actriz dramático/a de reparto”, Bobby Cannavale y Anna Gunn. El primero recibió honores tras su notable presencia en la tercera temporada de Boardwalk Empire, en la que interpretaba a una nueva némesis mafiosa del magnate Nucky Thompson. La segunda, la señora White, se hizo con el premio a costa de levantar resentimientos en todo el mundo por su desobediencia e impertinencia constante contra su marido y su forma de llevar el negocio del cristal.

En cuanto a los Emmys destinados a shows de comedia, la galardonada como mejor serie fue la favorita, Modern Family, que repite posición por cuarto año consecutivo, adelantando así a otras comedias televisivas consolidadas como Rockefeller Plaza —30 Rock en V.O.— o The Big Bang Theory. Esta última se llevó el reconocimiento a su personaje principal, Jim Parsons, que ganó su tercera estatuilla por el papel del peculiar físico Sheldon Cooper. Julia Louis-Dreyfus hizo lo propio en la sección femenina, gracias a su papel en la serie de “cinéma-vérité” Veep. Ambos vencedores dejaron en sus asientos a dos pesos pesados del humor norteamericano de la última década, Alec Baldwin y Tina Fey, que optaban a estas categorías por su trabajo en 30 Rock. No obstante, la Academia de las Artes y Ciencias de la Televisión entregó el premio al mejor guión precisamente a esta serie, por sus inteligentes chascarrilos en “Last Lunch”. Tony Hale y Merrit Wever vencieron a sus contrincantes en las secciones de “Mejor actor/actriz secundario/a de comedia”, en los papeles de Gary Walsh —Veep y Zoey Barkow —Nurse Jackie—,  respectivamente.

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Behind the Candelabra, el biopic televisivo que narra las aventuras y desventuras del virtuoso pianista Liberace, se convirtió en la gran triunfadora de la noche en su categoría, arrasando con 11 victorias de las 15 nominaciones con las que contaba. Los galardones más desatacados, los pertenecientes a las secciones de “Mejor TV Movie”, “Mejor actor principal” Michael Douglas dio vida al músico— y “Mejor dirección” con Steven Soderbergh tras las cámaras—. 

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La 65ª edición de los Emmy, celebrada en el Teatro Nokia de Los Ángeles y conducida por un más bien soso Neil Patrick Harris, contó con un emotivo momento de homenaje póstumo a cinco actores desaparecidos en lo que va de año, entre los que se hallaban el protagonista de Glee, Cory Monteith, y James Gandolfini, el hombre que se metió en la piel del mafioso más adorado de la televisión, Tony Soprano.

Mercedes-Benz Fashion Week Madrid SS2014

El pasado martes cerró, con un broche más que de oro, la 58 edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. En estos cinco días de incesantes propuestas “made in Spain” para la próxima temporada Primavera/Verano, Ife-ma acogió no solo a diseñadores e invitados llegados de todo el territorio nacional, también a un gran despliegue de prensa y, por supuesto, de organizadores y publicistas encargados de los “stands” de patrocinio con los que la cita de la moda española se financió en esta ocasión. En los días previos a su comienzo, se celebró la cuarta edición de Seagram’s Gin MFSHOW, emplazada en el Museo del Traje, el Centro Cultural Conde Duque de Madrid y el Club Financiero Génova. En esta antesala de la nueva convocatoria de Cibeles, se dieron cita jóvenes y no tan jóvenes modistos, en un concurso que acabó ganando Ulises Mérida. Su premio: que los organizadores del acto corrieran con todos los gastos de su inscripción.
La primera jornada de la pasarela contó con la presencia de nombres de la talla de Roberto Torretta, Duyos y Victorio & Lucchino. A destacar la inspiración de Ailanto, sacada de la obra del arquitecto brasileño Roberto Burle Marx, que se contempla en el gusto por innumerables estampados comerciales y geométricos. También llamó la atención el exceso de negro usado por Juanjo Oliva en una colección destinada a vestirse en los meses más calurosos de 2014.

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En la segunda etapa de la MBFWM, presentaron su muestrario diseñadores como Amaya Arzuaga, Miguel Palacio o Teresa Helbig. Además, desfiló la primera colección de baño y lencería de Cibeles de mano de Andrés Sardá. Las líneas puras y rectas de Ángel Schlesser también se dejaron ver en la pasarela Bertha-Benz. El domingo se abría la tercera sesión, con la participación de nuevos talentos que compartieron escenario a dúo. La combinación Etxebarría-Rabaneda resultó la más vistosa en un enfrentamiento de estilos muy peculiar: el primero presentó su colección “Guernika”, una oda al vestuario rural de los años de la Guerra Civil; el segundo destacó por la feminidad, el minimalismo y la simpleza de cortes, estampados y tejidos. La cuarta jornada se inició con las propuestas de Moisés Nieto, que se metió al público en el bolsillo con diseños setenteros de bordados vegetales y un ligero toque sureño.

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Juan Vidal, debutante en el calendario oficial, rompió todos los esquemas haciéndose con el premio L’Oréal a la mejor colección gracias a su concepción, mezcla del mundo de la escritora Marguerite Duras y el del cineasta Wong Kar Wai, en la que mostró el hedonismo y la sensualidad de la mujer que él pretende vestir. El último día lo ocupó la plataforma Samsung EGO, que contó con la apuesta de la compañía surcoreana por firmas jóvenes, algunas de las cuales incorporaron la tecnología a sus diseños. Ejemplo de ello fueron los vestidos interactivos con sensores de Ying Gao.

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El valor de una instantánea.

No existe mejor escenario para hacer valer la verdad universal “renovarse o morir” que el tecnológico. Y, por bajar un poco el nivel y transportarlo a los conocimientos nivel usuario de cualquiera con un smartphone o una PDA, ni qué decir tiene que cada medio año una nueva aplicación, un nuevo juego, un nuevo servidor se convierten en el accesorio virtual indispensable —siempre que quieras tener algo banal de lo que hablar con el resto de internautas atrapados como tú­­—. Y tampoco es que sea muy difícil caer en la tentación de jugar a la moda cibernética de turno en cualquier lugar y a cualquier hora gracias al iphone, al nexus, al galaxy o al xperia. Personalmente, yo he caído en pocas tendencias de ese tipo, aunque la única que me ha mantenido totalmente enganchada —por rachas, menos mal— ha sido, sin duda, una relacionada con la fotografía: Instagram.instagram-usuarios

Aplicación sencilla donde las haya, Instagram nació hace ya casi tres años, en octubre de 2010, gracias al desarrollo de los ingenieros de software Kevin Systrom y Mike Krieger, quienes vendieron este proyecto de fotografía móvil y arte callejero para todos los públicos a los siempre visionarios Apple Inc., que popularizaron su uso a través de sus iPhones, iPads e iPods. Tal fue su alcance que, en abril de 2012, la aplicación de fotos aterrizó en el play store de Android y se mundializó de manera extraordinaria. Con más de cien millones de descargas, la app. ha pasado por varias actualizaciones que mejoraban su servicio, tal vez por atraer a nuevos clientes potenciales o quizá para dinamizar el uso de los ya afianzados, evitando así la caída en la rutina, la apatía y el aburrimiento de los fieles fotógrafos amateur. Sus intentos de mejora han pasado por el uso de hashtags que facilitan las labores de búsqueda de un tipo de imagen en concreto, el aumento de filtros aplicables, la conexión con redes sociales externas —en las que compartir con no-usuarios de Instagram las mismas imágenes y, de paso, convencer de sus bondades a otros posibles consumidores— como Facebook o Tumblr, la posibilidad de etiquetar a amigos en las fotos que aparezcan, la geolocalización de emplazamientos donde se toman las instantáneas, la transcripción de la interfaz y de los perfiles móviles a la world wide web… Y la más importante y “revolucionaria” de todas ellas: la inclusión, desde junio, de grabación de minivídeos de hasta 15 segundos, e incluso su posible importación desde la propia galería del móvil en cuestión. Esta última y más interesante actualización surge, según las malas lenguas, como un intento desesperado de Instagram por competir con la nueva revolución en imagen para smartphones, Vine, aplicación desarrollada por Twitter para el sistema operativo iOS en un principio y disponible, desde el 3 de junio, también para Android, que permite la grabación de vídeos de hasta 6 segundos, en los que gran cantidad de usuarios muestran altas dotes de creatividad y sentido del humor.

Sin embargo, existen otros datos que han podido cabrear a miles de instafotógrafos. Para empezar, la aplicación fotográfica reduce significativamente la calidad de las imágenes —en el caso de las procedentes de otros dispositivos subidas desde la galería del smartphone— y aumenta la cantidad de ruido y de grano, trabas que reducen la visibilidad y la apreciación de lo retratado. Además, se ha visto azotada por Facebook y sus normas de privacidad. Desde que el gigante de las redes sociales se hiciera con esta app, los usuarios se han visto desposeídos de su capacidad de decidir sobre la publicación y el uso de datos como la posición GPS o la pérdida de los derechos de autor de cualquier imagen publicada, de tal modo que la empresa puede utilizar fotografías subidas con fines lucrativos sin consultar con su autor y sin ningún tipo de compensación económica para con el mismo. Sin contar con el embiste de las competidoras, que tampoco le sobran: Twitter creó Aviary, un editor gráfico con 16 filtros especiales; Snapseed de Google, que ofrece retoques fotográficos al más puro estilo Photoshop pero con la inmediatez de un dispositivo móvil; la aplicación oficial de Flickr para Android, plataforma mundialmente usada que por fin da el salto a la fotografía móvil; y la ya mencionada Vine, todo un fenómeno de masas en estos últimos meses.

Eso sí, la instantaneidad del uso de Instagram favorece, desde hace ya casi tres años, la presentación de un producto creativo, interesante, moderno y súbito que ayuda a usuarios a aprender técnicas y encuadres, a incentivar la imaginación y a superar cada día su visión artística del mundo. Porque alguien dijo una vez —en este caso con acierto— que la mejor cámara no es la más cara, sino la que siempre se lleva encima.

Mercedes-Benz Fashion Week Madrid: el antes.

Quedan pocos días para decir adiós a otro verano, curiosamente suave hasta principios de agosto, y para volver a hacer el cambio de armario con vistas a temperaturas bajas y climas fríos y relativamente lluviosos. Y, sin embargo, es ahora cuando modelos de renombre y nuevas chicas por descubrir se suben a las pasarelas de todo el mundo para vestir las propuestas de las casas de alta costura para la próxima edición primavera-verano 2014, convocatoria que ayuda a promocionar, en cada país, a los talentos de la moda nacionales.

En España, la antaño conocida como Pasarela Cibeles calienta motores y perfila los últimos detalles para que todo esté listo el próximo fin de semana en Ifema, el madrileño recinto ferial que acoge la gran cita. Con un total de 57 ediciones a sus espaldas, el 13 de septiembre arranca el escaparate español: la “Mercedes-Benz Fashion Week Madrid”, con un total de cuarenta y cuatro diseñadores consolidados que mostrarán sus creaciones en dos pasarelas, la Mercedes y la Bertha-Benz. Además, otros veinte talentos emergentes exhibirán modelos en el “showroom” del Cibelespacio y alguno de ellos llegará a ser galardonado con el premio “Mercedes-Benz Fashion Talent”, otorgado al mejor diseñador del Samsung EGO, pasarela que da la oportunidad a estos modistos primerizos.
Novedades de esta edición son la baja de David Delfín, un incondicional de las últimas ediciones que ha decidido presentar sus modelos de cara a la próxima temporada estival por cuenta propia. Por contra, debuta Juan Vidal y regresa Carlos Díez. Y, por primera vez, Ifema abre las puertas a Latinoamérica y a sus diseñadores: las creaciones de las peruanas Merche Correa, Sitka Semsch y Jessica Butrich también saldrán a escena, además de las de la mexicana Lorena Saravia, que se promocionará en el Samsung EGO.

Uno de los datos que auguran el crecimiento edición tras edición de la pasarela nacional de Cibeles es que el número de patrocinadores privados crece con cada nueva cita. Después de la incorporación de Mercedes-Benz, la firma de vehículos más antigua del mundo, como sponsor oficial, en esta ocasión son L’Oreal e Inditex los que más apuestan por la semana de la moda española, patrocinando la pasarela con un mayor peso que el resto de marcas oficiales, como Mahou, MoviStar, Solan de Cabras y Samsung, que se incorpora como socio tecnológico y apadrina la iniciativa del EGO, pasarela creada para la promoción de los nuevos talentos de la moda española.

En definitiva, justo en tres días, quien se acerque por Ifema podrá participar activamente en este nuevo acontecimiento sin precedentes, que dará cuenta de que los modistos españoles tienen mucho que ofrecer en forma de prendas de vestir para la próxima temporada primavera-verano.

Tu mejor peor amigo

Henry Wotton, ese lord británico pedante, pagado de sí mismo y omnisciente. Realmente omnisciente. Ni siquiera existe, pero las palabras que su creador, Oscar Wilde, saca de su boca cual ventrílocuo hipnótico no podrían dejar indiferente ni al padre de nuestra filosofía moderna. Un hombre poderoso, de alta alcurnia, con una cultura que no conoce límites (fácil de alcanzar cuando el leitmotiv de tu presencia en la tierra no difiere del leer y releer, escuchar y conocer, charlar y engatusar, todo gracias a la educación victoriana de las familias burguesas acomodadas en la supremacía clasista de su posición en el Londres del decimonoveno siglo).

El tío que consiguió, con un poco de verborrea y mucho don de gentes, corromper el alma impoluta y llena de belleza del joven Dorian Gray, que sabiamente supo retratar Basil Hallward en la que sería su obra cumbre. Y, realmente, la lectura de sus razonamientos, de sus consejos, de sus reflexiones y de sus experiencias dan que pensar siempre que el lord abre la boca. Sobre todo al plantear esa duda de cuánto de real y cuánto de falso hay en las doctrinas que afirma seguir y que vierte, sin impunidad desde la posición de adulto experimentado, sobre el inexperto Gray, quien acaba viendo, conforme pasan los años, el reflejo de su corrupción en la pintura antes mencionada. Corrupción de la que Henry Wotton puede estar orgulloso, pues finalmente logra guiar la vida de un absoluto joven desconocido hasta sus últimas consecuencias con muy muy poco esfuerzo.

Y Oscar Wilde, para los avispados y/o atentos a la lectura, deja constancia de su intención de llenar el devenir vital de Dorian Gray de los influjos conscientes de su “mejor peor amigo”:

Toda influencia es inmoral…, inmoral desde el enfoque científico, señor Gray. Eso que se denomina influencia buena no existe.

¿Por qué?

Porque la finalidad de la vida es el propio desenvolvimiento, realizar la propia naturaleza a la perfección, y esto es lo que debemos hacer. Pero cuando ejercemos alguna influencia sobre una persona, le cedemos prácticamente nuestra propia alma, pues deja de pensar con sus propias ideas y pensamientos y no se consume con sus pasiones naturales. Sus virtudes ya no son reales para ella y sus pecados, si es que hay algo parecido a pecados, son prestados. Entonces, se transforma en eco de una música ajena, en protagonista de una obra que no fue escrita para ella. Lo peor es que en la actualidad la gente está aterrada de sí misma y, en consecuencia, ha olvidado el más sublime de todos los deberes: el deber para consigo mismo. Son compasivas, naturalmente, porque alimentan al hambriento y visten al mendigo. Sin embargo, dejan morir de hambre a sus almas, que caminan desnudas. El valor ha escapado de nosotros, tal vez nunca lo tuvimos en realidad. El miedo a la sociedad es la base de la moral; y el miedo a Dios, el secreto de la religión. Ambas cosas nos dominan, nos gobiernan, pero creo que si un individuo desea vivir su vida plena, si desea dar una forma a todos sus sentimientos y hacer realidad todos sus sueños, estoy seguro de que el mundo ganaría un empuje tal de entusiasmo, de energía renovada, que no recordaríamos las enfermedades medievales y regresaríamos al ideal helénico… o tal vez a algo más hermoso y más rico. Sin embargo, el más valeroso de nosotros tiene miedo de sí mismo; la amputación del salvaje tiene su funesta supervivencia en la propia negación que degenera nuestras existencias. Así, nos encontramos castigados por nuestras negaciones, cada acción o impulso que tratamos de eliminar germina en nuestro cerebro y nos llena de veneno. Primero peca el cuerpo, disfruta y se satisface con su pecado, porque la acción es una manera de purificación. Sólo nos queda el recuerdo de un placer o lo apasionado de una pena. Considero que la única forma que desprenderse de una tentación es caer en ella porque, si la resistimos, nuestras almas enfermarán anhelando todo lo que se ha prohibido y sentirán deseo por lo que unas leyes inhumanas hicieron monstruoso e ilegal. Hemos oído que los grandes sucesos ocurren en el cerebro, pues bien, es allí y únicamente allí donde también ocurren los grandes pecados del mundo. Usted, señor Gray, usted mismo con su juventud de rosa roja naciente y su apariencia de adolescente de rosa blanca, imagino que habrá tenido pasiones capaces de atemorizarlo, pensamientos que le han llenado de horror, quimeras diurnas y sueños nocturnos que con sólo recordarlos puede dibujar sus mejillas de vergüenza…

¡Pare por favor! —tartamudeó Dorian Gray—. ¡Deténgase! Usted me deja atónito y confundido, no sé qué decir. Creo tener una respuesta, pero no logro encontrarla. Ya no hable más, déjeme pensar. O quizá sea mejor que me deje tratar de no pensar.

Y así, amigos, es como el mejor amigo de Dorian Gray diviene en su peor enemigo azuzándolo hacia la más absoluta perdición.

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